mayo 8 de 2017

               En el día de hoy, tuve mi última evaluación del semestre escolar.   Para esta ocasión trabajé con el grupo de octavo grado en el examen de la destreza del voleo.  Debido a la perdida de días de clase, me vi obligado a preparar una prueba a mis estudiantes, sin contar con la preparación necesaria para que tuvieran un mejor desempeño.  Debido a esta situación, mezcle algunas de las actividades que tenía pautadas para días anteriores, en un intento de proveerle al grupo una oportunidad de repasar antes del examen.   Tome esta determinación, porque en las clases anteriores los estudiantes habían mostrado competencia en las destrezas del Voleibol.  Además, el 60 % pertenecen a un club o al equipo de Voleibol de la escuela.   
                Durante el curso impartido, me sentí relajado y preparado.  Mientras transcurría el tiempo de la clase, mi mente iba repasando todo lo ocurrido en las clases anteriores y las modificaciones que había incorporado a mi estilo de enseñanza.  Al final, quede satisfecho con mi labor.  Vale la pena mencionar que, alrededor de mi trayectoria como maestro practicante, en varias ocasiones cuestione el compromiso de los estudiantes con la clase.  Esta interrogante fue contestada, cuando uno de mis estudiantes se acerca a mí y me dice: tengo problemas con este movimiento y quiero mejorar. Sé que si me ayuda puedo pasar la clase.  Admirando la determinación de este estudiante, me di la tarea de ayudarlo en su ejecución.  Debo admitir, no tiene habilidad para el juego, pero tiene el interés y la humildad para mejorar en cualquier trabajo que se proponga hacer.  
                Al finalizar la clase, pasé a la evaluación.  Para mi sorpresa obtuve una buena puntuación.  El maestro encontró algunas cosas que debo considerar para futuras clases como:  la secuencia de la enseñanza (siempre ir de menos a mas), tener cuidado con las actividades que doy (no muy complicadas para principiantes y el método de evaluación (rubrica más detallada).   Debido estas observaciones dude sobre la posibilidad de pasar esta evaluación.  Sabía que estaba a la merced de las observaciones del maestro cooperador.  Estoy seguro que he dado mejores clases y es una pena que el maestro no estuvo presente para verlas, pero así es el proceso y es igual para todos los compañeros.  

                Luego de esta clase, me dirigí al salón de primer grado.  Los estudiantes de primero se encontraban trabajando con los trabajos de ABP.  Más tarde, pase con el grupo de grado once que también estaban trabajando con sus trabajos de ABP.  Pero este era un poco más complejo.  Los estudiantes de grado once tenían que crear un centro deportivo con logo y especificaciones de estructura.