En el día de hoy, tuve mi última evaluación
del semestre escolar. Para esta ocasión
trabajé con el grupo de octavo grado en el examen de la destreza del voleo. Debido a la perdida de días de clase, me vi
obligado a preparar una prueba a mis estudiantes, sin contar con la preparación
necesaria para que tuvieran un mejor desempeño. Debido a esta situación, mezcle algunas de las
actividades que tenía pautadas para días anteriores, en un intento de proveerle
al grupo una oportunidad de repasar antes del examen. Tome
esta determinación, porque en las clases anteriores los estudiantes habían mostrado
competencia en las destrezas del Voleibol. Además, el 60 % pertenecen a un club o al
equipo de Voleibol de la escuela.
Durante
el curso impartido, me sentí relajado y preparado. Mientras transcurría el tiempo de la clase, mi
mente iba repasando todo lo ocurrido en las clases anteriores y las
modificaciones que había incorporado a mi estilo de enseñanza. Al final, quede satisfecho con mi labor. Vale la pena mencionar que, alrededor de mi
trayectoria como maestro practicante, en varias ocasiones cuestione el
compromiso de los estudiantes con la clase. Esta interrogante fue contestada, cuando uno
de mis estudiantes se acerca a mí y me dice: tengo problemas con este
movimiento y quiero mejorar. Sé que si me ayuda puedo pasar la clase. Admirando la determinación de este
estudiante, me di la tarea de ayudarlo en su ejecución. Debo admitir, no tiene habilidad para el juego,
pero tiene el interés y la humildad para mejorar en cualquier trabajo que se
proponga hacer.
Al
finalizar la clase, pasé a la evaluación. Para mi sorpresa obtuve una buena puntuación. El maestro encontró algunas cosas que debo
considerar para futuras clases como: la
secuencia de la enseñanza (siempre ir de menos a mas), tener cuidado con las
actividades que doy (no muy complicadas para principiantes y el método de evaluación
(rubrica más detallada). Debido estas observaciones dude sobre la
posibilidad de pasar esta evaluación. Sabía
que estaba a la merced de las observaciones del maestro cooperador. Estoy seguro que he dado mejores clases y es
una pena que el maestro no estuvo presente para verlas, pero así es el proceso
y es igual para todos los compañeros.
Luego
de esta clase, me dirigí al salón de primer grado. Los estudiantes de primero se encontraban
trabajando con los trabajos de ABP. Más tarde,
pase con el grupo de grado once que también estaban trabajando con sus trabajos
de ABP. Pero este era un poco más
complejo. Los estudiantes de grado once tenían
que crear un centro deportivo con logo y especificaciones de estructura.