febrero 15 de 2017

              Comencé el día con el kínder de míster Fernando.  En esta lección, los estudiantes estaban trabajando con los relevos.  Ayudé al maestro a colocar los conos y a controlar los grupos.  Durante esta semana, los grupos de la escuela elemental están utilizando gran parte del espacio de la cancha para practicar los bailes del ‘field day’.   Esto quiere decir que, las clases se imparten en horarios cortos.  Por tal razón, estuve con el grupo unos 20 minutos.  Al finalizar el curso, pasé a la cancha de la escuela superior para preparar la clase de noveno grado.
                 Antes de comenzar la clase, verifiqué por email, cuantos estudiantes me entregaron el trabajo que pedí la semana pasada.  El resultado fue peor de lo esperado.  Solo siete alumnos de 33 me entregaron.  Algunos, decidieron entregar al comenzar la clase.  Me estuvo curioso, el estado en que se encontraban los documentos (el papel arrugado y parecía que lo hicieron cinco minutos antes de comenzar la clase).  Debo admitir, que en el momento me sentí insultado, pero, no permití que la situación me afectara en mi desempeño.  Traque hondo y comencé la clase.
                Tomando esta situación en consideración, había preparado unas actividades que podrían a prueba su condición cardiovascular y fuerza.  Para lograr esto, prepare una actividad de calentamiento que recoge un poco de todos los ejercicios que hemos estado trabajando.  En adición, preparé dos estaciones.  Una de zumba y la otra una prueba de ejercicios de fuerza.  A continuación, le mostraré algunos de los ejercicios que trabajé junto con ellos. 



                Al finalizar la clase, los estudiantes realizaron un reto que ponía aprueba el esfuerzo y la motivación.  La prueba se trataba de mantener la posición de ‘squat’ el mayor tiempo posible.  Mientras los estudiantes realizaban el ejercicio, aproveche la oportunidad para preguntar, quien me debía el trabajo.  Observé que muchos se reusaban a contestar.  Pregunte de nuevo, quien no entrego.  En esa segunda ocasión algunos se dieron cuenta de lo que habían hecho.  Les di la oportunidad de reivindicarse, si duraban seis minutos (diez puntos).  Luego, les dije que les daría 15 puntos si duran los siete restantes.  Los estudiantes respondieron de manera positiva al ejercicio y descubrí lo que los motiva.  Estuvo bien interesante, como el panorama cambio, al darles la oportunidad de ganar su nota de esa manera.  Muchos alumnos que no hacían nada en la clase, se mostraron motivados y enfocados en la tarea.  Después que termino el ejercicio, los aprendices aplaudieron antes de caer desplomados al suelo.  Hasta el momento, este ha sido mi mejor momento como maestro de este grupo.  Por primera vez trabajaron duro. 
                Luego, pase con la clase de duodécimo de míster Camilo.  Los estudiantes se encontraban trabajando con una rutina de ejercicios para los brazos.  En adición, brincaron cuica y utilizaron las barras de ‘pullups’.  En esta clase, me dedique a motivar a los estudiantes, compartiendo una rutina de ejercicios que utilizo en mis entrenamientos.  Muchos aceptaron el reto y disfrutaron de la clase. 
                El día de hoy, me ayudo a identificar una de mis fortalezas y esta es mi capacidad para motivar al estudiantado.