febrero 17 de 2017

           A las ocho de la mañana, estuve presente en el “field day” de tercero y cuarto grado en la Universidad de Puerto Rico.  Mis responsabilidades fueron similares a la vez anterior: organizar el área de lanzamiento, organizar los carriles de los relevos, recoger el área durante las transiciones y llevar el equipo a la guagua cuando termine la actividad.  Pero, en esta ocasión, estuve más pendiente a los acontecimientos y proveí alternativas para solucionar algunas situaciones que ocurrieron.  Por ejemplo, en el área de lanzamiento, los padres se estaban quejando porque, se estaban utilizando a los estudiantes para marcar el área.  Esta situación, ponía en riesgo al alumno.  Para solucionar la situación, propuse, utilizar conos de papel identificados con las iniciales de los lanzadores para marcar.  En adición, me percaté que muchos de los niños no sabían realizar un lanzamiento propiamente.  Reconociendo esta situación, decidí darles una pequeña clase y aconsejarlos en cada lanzamiento.  El resultado fue que mejoraron sus marcas.  Muchos de los padres me agradecieron la gestión.  






              En fin, una actividad como esta requiere mucho tiempo de preparación para realizarse.  Cada actividad debe examinarse por cada ángulo, incluyendo el punto de vista de los padres.   Vale la pena mencionar que, la seguridad en el área de juego es lo más importante (especialmente cuando se trata de niños).  El asumir que la bola que se estaba utilizando para los lanzamientos no tenía las propiedades para lastimar a un niño, no quiere decir que la percepción a simple vista diga lo contrario.  Entiendo que muchos de los maestros están agotados pero, hay que hacer los ajustes para continuar independientemente a la opinión personal que se tenga ante la situación.