marzo 6 de 2017

               El día de hoy fue uno bien importante en mi formación como maestro.  Todo lo que pudiera salir mal, salió.  Fue increíble como todo alrededor se unió para que nada funcionara.   Desde un ambiente tempestuoso, hasta las actitudes negativas de los estudiantes y problemas técnicos.  En fin, hoy fue un día para recordar y olvidar, doy gracias a Dios que lo sobreviví con mi frente en alto, listo para lo que traiga el día de mañana.  A continuación, describiré todos los problemas que me encontré.  Además, trataré de explicar, como el ambiente influye en el comportamiento de los estudiantes.
                Desde el comienzo del día, fui retado por el clima y los estudiantes.  Tan pronto llego a la cancha, los estudiantes se encontraban todos sentados, cabezas mirando al suelo y durmiendo.  Rápidamente, agarro el silbato y los llamo para comenzar.  Pongo la música que estuve recopilando todo el día de ayer para la actividad.  Por alguna razón, los alumnos se encontraban revueltos y rebeldes.  No quieran hacer caso y se pasaban corriendo para el otro lado de la cancha.  La actividad que les traje, involucraba el uso de la música para influenciar en su capacidad de atención.  El resultado fue todo lo contrario, los estudiantes se tornaron más rebeldes y demostraron actitudes desafiantes hacia mi persona.  Al terminar la primera actividad, una de las estudiantes me dice frente al grupo, que la clase era una porquería que había que hacer otra cosa.  En el momento, no lo asumí como un ataque personal.  Decidí, dirigirme al grupo diciendo, que todo lo hacemos para aprender y probar, puede que las cosas salgan y puede que no, pero hay que intentar.  De veras que, hasta este momento, desconozco como me aguante.  Después, la misma estudiante se arrojó al piso a reírse con otra.  Fue en esta ocasión que tomé la decisión de enviarla a la banca, junto con la otra estudiante.  Hasta el día de hoy, ninguno de mis estudiantes había demostrado este tipo de actitud.  Al finalizar la clase, hablé con el resto del grupo en relación a la prueba que estarán realizando la semana que viene y recordándoles que deben traer toalla para el miércoles.  Luego de esto, me acerque a las dos compañeras que tenía en la banca.  Les advertí que deben cambiar su actitud en mi clase y les dije lo siguiente:  Yo no obligo a nadie a participar, si no quieres participar te quedas en la banca.  Si escoges quedarte en la banca tienes puntos menos.  No todo el tiempo se va a hacer algo de tu agrado, cuando vas a una clase de matemáticas o ciencias, estás de acuerdo con todo. Las opiniones son bienvenidas siempre y cuando se te soliciten, si no, te lo reservas.  Este comportamiento se lo atribuyó a un par de cosas: el poco espacio en la cancha, muchos grupos tomando clases a la vez, el clima del día y/o problemas personales que cargan mis aprendices.  Algo que aprendí fue que a través que pasa el tiempo van a haber muchos momentos parecidos a este, que todo sale mal. 
                Luego pase a la cancha de elemental para la clase de baloncesto con los niños pequeños.  Esto es otra cosa, los niños me recibieron con un abrazo.  Siempre me ha gustado el área elemental sobre la superior, por esta razón.  Los niños te hacen sentir importante y que tu trabajo vale.  Los adolescentes, en cambio, creen que merecen todo y que uno se debe acoplar a ellos.  En parte, admito que fue mi error, les permití mucha confianza y estoy cosechando esos resultados.  Todavía siento que estoy a tiempo para modificar estar situaciones.  Si tuviera que aconsejar a otro maestro que esta comenzado le diría que deben ser fuerte con los estudiantes, desde el principio.  Así he hecho con noveno grado y no he tenido ningún problema. 
                En fin, de ahora en adelante, no cometeré el mismo error.  Hay que mantener el control y el orden, sobre todo.  De esta manera, se puede coexistir con el menor número de incidencia.  Aprovecho la oportunidad para expresar mi descontento con el maestro de cuarto año, mister Camilo, que se pasa la hora entera sentado sin aportar nada de calidad a la clase.  Durante el transcurso del semestre debo estar a su lado, por órdenes del maestro cooperador.  Pero con toda honestidad, prefiero irme a dormir o a adelantar el montón de trabajo de este curso.  De cualquiera de las dos formas aprovecho mejor el tiempo.  Son muy pocas las ocasiones que me permiten hacer algo con este grupo.  Espero que eso cambie antes de acabar el semestre.