febrero 23 de 2017

             Durante la primera hora, mis estudiantes se encontraban realizando un examen teórico, credo por el maestro Gamalier Santiago.  Esta prueba, incluía los siguientes temas:  reglas básicas del soccer, el campo de soccer, responsabilidades de los jugadores y la película (Goal the dream begins).   Estuvo curioso observar a los estudiantes completando un examen.  Nunca había estado de este punto de vista.  Los alumnos, en estas edades, demuestran todo con el movimiento corporal.  Si los miras detenidamente, te dicen quien estudio y quien no se preparó.  Es un ejercicio interesante, se puede hacer una investigación con las distintas claves que muestran los estudiantes con cada mirada, cada suspiro, cada vez que tuercen el cuello, trepan los pies o levantan el papel para que el otro lo vea.  Este es el momento de mayor vulnerabilidad del alumno y es durante su ejecución que te demuestran quienes son. 
                Al finalizar el examen, el maestro me menciona la posibilidad de hacer una actividad con ellos que tenga como tema los huesos y el trente sanguíneo.  Esta idea incluye la elaboración de unos panfletos que incluya la información aprendida.  En adición, el alumno debe realizar un informe oral explicando, el proceso de elaboración de los panfletos.  Además, como grupo deben hacer una copia, con papel de estraza, del cuerpo humano.  Para esto, deben trazar la silueta de un compañero y dibujar las partes del cuerpo que se le asignen.  Encuentro que esta actividad, será de mucho provecho para los estudiantes y tiene muchas posibilidades. 
                Luego de la reunión, pasé con el maestro de elemental, mister Pérez, para ayudar con su clase.  Este grupo se encuentra comenzando la unidad de baloncesto.  Como actividad introductoria, los estudiantes empezaron con el dribleo.  El profesor dividía grupo en seis filas.  Cada fila tenía una bola.  El objetivo de la tarea era que, los estudiantes driblearan el balón, pasar por un cono y regresar a la fila, entregando el balón al compañero.  Mientras los estudiantes realizaban el relevo, el profesor me habla sobre la posibilidad de dar la clase la semana que viene.  Lo cual acepte con mucho gusto.  Desde el primer día quería probarme con los niños y al fin voy a tener mi oportunidad. 
dibujo que me regaló uno de mis estudiantes de segundo grado
                
             Al final del día, me dirigí a la clase de duodécimo grado.  Ya la clase había comenzado y los grupos estaban divididos en dos, unos en el gimnasio y otros haciendo abdominales.  Durante el curso, observe que muchos de los alumnos no hacían el trabajo.  Dicho esto, hablé con el maestro.  Él me dijo: si te sientes bien y tienes el deseo, invéntate algo para que los pongas a trabajar. Estuve dos minutos mirando, saque mi librete y diseñe una serie de ejercicios.  Todos los ejercicios estaban concentrados en el área abdominal.  Una vez le indique al maestro que estaba listo, el profesor llama a los estudiantes y les dice que sigan conmigo. 
                Primero comencé con el grupo de las niñas.  A medida que avanzaban con los ejercicios, escuche comentarios como:  nunca había sudado así en la clase, mister usted es ‘personal trainer’ y vamos que esto esta retante.  Creo que la combinación de humor y esfuerzo sirvió de mucho y los resultados fueron excelentes. Justo al terminar con el grupo, me percato que los varones vieron la situación y ya estaban realizando los ejercicios, sin pedírselo.  Estube reflexionando sobre el ‘feedback’ que recibí de parte de los estudiantes y creo que la idea de ‘personal trainer’ es una que debo considerar seriamente.  
hoja de ejercicios para la clase de duodécimo.