Durante la primera hora, los estudiantes de
kínder se encontraban trabajando con las actividades del día de juegos. El maestro añadió dos eventos, el hula y una
modificación de la búsqueda del tesoro.
Para calentar, los alumnos jugaron pillo/policía. Los niños se mostraron dispuestos durante el
juego. Luego, pasaron a usar el
hula. Quede impresionado con la
facilidad en que los estudiantes realizan la actividad. La gran mayoría de los estudiantes dominan
este evento y muestran una capacidad que excede las expectativas. Algunos, controlan el aro con el cuello,
otros con las piernas además de la cintura.
Mientras veía a los niños ejecutando la destreza, pensaba en lo poco que
conozco sobre esa destreza en particular y a la vez, rogaba en mi mente que a
ninguno se le ocurriera invitarme a intentar.
Después, los aprendices se dividieron en cuatro filas. El profesor colocó unos juguetes en el suelo
y les impartió las instrucciones. Este
juego tiene como objetivo que, los estudiantes recojan los juguetes uno a uno y
los transportaran a su base, identificada por un aro. Una vez hayan recogido todos los juguetes,
los equipos comienzan a armar la figura que indique el maestro. A continuación, mostraré algunas fotos del
evento.
Más adelante, me
dirigí a la cancha de la escuela superior para impartir mi primera prueba a
noveno grado. El examen se dividió en
tres partes, estas son: identificar los músculos, mencionar la función de cada
músculo identificado y demostrar la ejecución correcta de los ejercicios estudiados
(Imagen del trabajo). Al momento de
llamar a los estudiantes, algunos se mostraron reacios a tomar el examen. La razón era por la falta de preparación y
confianza. Por otro lado, la mayoría
estaban preparados y se mostraron seguros de su ejecución. Vale la pena mencionar que, los alumnos
estuvieron repasando el material por dos semanas consecutivas, además de las
tareas que les envié relacionadas al tema.
Durante la prueba, la mayoría logró identificar los ítems sugeridos sin
problema. Solo tuve cuatro casos en que
se tuve que hacer un arreglo con el estudiante asignándole otro trabajo. Dos de estos alumnos estuvieron ausentes
durante los repasos de la prueba, por
razones de enfermedad. Los otros dos,
son casos especiales que se negaron a hacer el examen, uno por una lesión en el
pie (no se quiso para al área del examen) y la otra simplemente no quiso hacer
el examen (se dedicó a hacer otro trabajo durante la prueba).
Al finalizar el
día, pase con el grupo de duodécimo grado.
Los estudiantes estaban practicando la halterofilia. Dediqué la hora a ayudar a los alumnos en
esta área. Mientras ayudaba a los
alumnos, los iba observando y me percate que uno de ellos no quería
participar. Este muchacho de
constitución delgada y débil, temía que se fueran a burlar de su
ejecución. Identificando la situación,
hable con el estudiante y le pregunté que le pasaba. Él me dijo que no podía hacerlo, que no tenía
la fuerza para levantar la pesa. Lo
saqué aparte y lo motive a intentarlo bajo mi supervisión. Le dije, si me quedo contigo y te ayudo, te
atreves a intentarlo. Me quede con el
estudiante unos siete minutos adicionales ayudándolo en su técnica y para su
sorpresa logro levantar la pesa.