marzo 22 de 2017

            Durante la primera hora, los estudiantes de kínder se encontraban trabajando con las actividades del día de juegos.  El maestro añadió dos eventos, el hula y una modificación de la búsqueda del tesoro.  Para calentar, los alumnos jugaron pillo/policía.  Los niños se mostraron dispuestos durante el juego.   Luego, pasaron a usar el hula.  Quede impresionado con la facilidad en que los estudiantes realizan la actividad.  La gran mayoría de los estudiantes dominan este evento y muestran una capacidad que excede las expectativas.  Algunos, controlan el aro con el cuello, otros con las piernas además de la cintura.  Mientras veía a los niños ejecutando la destreza, pensaba en lo poco que conozco sobre esa destreza en particular y a la vez, rogaba en mi mente que a ninguno se le ocurriera invitarme a intentar.  Después, los aprendices se dividieron en cuatro filas.  El profesor colocó unos juguetes en el suelo y les impartió las instrucciones.  Este juego tiene como objetivo que, los estudiantes recojan los juguetes uno a uno y los transportaran a su base, identificada por un aro.  Una vez hayan recogido todos los juguetes, los equipos comienzan a armar la figura que indique el maestro.  A continuación, mostraré algunas fotos del evento.
Más adelante, me dirigí a la cancha de la escuela superior para impartir mi primera prueba a noveno grado.  El examen se dividió en tres partes, estas son: identificar los músculos, mencionar la función de cada músculo identificado y demostrar la ejecución correcta de los ejercicios estudiados (Imagen del trabajo).  Al momento de llamar a los estudiantes, algunos se mostraron reacios a tomar el examen.  La razón era por la falta de preparación y confianza.  Por otro lado, la mayoría estaban preparados y se mostraron seguros de su ejecución.  Vale la pena mencionar que, los alumnos estuvieron repasando el material por dos semanas consecutivas, además de las tareas que les envié relacionadas al tema.  Durante la prueba, la mayoría logró identificar los ítems sugeridos sin problema.  Solo tuve cuatro casos en que se tuve que hacer un arreglo con el estudiante asignándole otro trabajo.   Dos de estos alumnos estuvieron ausentes durante los repasos de la prueba,  por razones de enfermedad.  Los otros dos, son casos especiales que se negaron a hacer el examen, uno por una lesión en el pie (no se quiso para al área del examen) y la otra simplemente no quiso hacer el examen (se dedicó a hacer otro trabajo durante la prueba).

Al finalizar el día, pase con el grupo de duodécimo grado.  Los estudiantes estaban practicando la halterofilia.  Dediqué la hora a ayudar a los alumnos en esta área.  Mientras ayudaba a los alumnos, los iba observando y me percate que uno de ellos no quería participar.  Este muchacho de constitución delgada y débil, temía que se fueran a burlar de su ejecución.  Identificando la situación, hable con el estudiante y le pregunté que le pasaba.  Él me dijo que no podía hacerlo, que no tenía la fuerza para levantar la pesa.  Lo saqué aparte y lo motive a intentarlo bajo mi supervisión.  Le dije, si me quedo contigo y te ayudo, te atreves a intentarlo.  Me quede con el estudiante unos siete minutos adicionales ayudándolo en su técnica y para su sorpresa logro levantar la pesa.