Durante la primera hora de clase, los
estudiantes de kínder se encontraban trabajando en las mismas destrezas de la
clase anterior. Estas destrezas son: la
práctica del hula, la búsqueda del tesoro y el juego del gato y el ratón. Mientras Iván ejecutando estas actividades,
los alumnos se mostraban dispuestos y con buen ánimo. A diferencia de otras
ocasiones, hoy fue uno de esos días que no se escuchó ninguna queja de parte de
los niños. Esto me estuvo raro, porque
este grupo se caracteriza por quejarse muchas veces, en ocasiones, llegan al
punto de interrumpir deteniendo un ejercicio por completo. Una de las estrategias que se utilizó para
controlar su actitud fue, el utilizar los bloques para la búsqueda del
tesoro. Al utilizar los bloques, abrió
la posibilidad de modificar la actividad proveyéndole al estudiante un espacio
para construir y usar su imaginación.
Al
finalizar la clase de kínder, pasé a la cancha de superior con el grupo de
noveno grado. Para esta clase, preparé
una modificación del juego del Kabaddi previamente estudiado. Al inicio de la actividad, los estudiantes se reunieron para discutir
las reglas del juego, esto incluye las alteraciones al deporte que habían
desarrollado como tarea para el día de hoy.
Debido a su naturaleza violenta, era de vital importancia establecer las
reglas de seguridad y manejo del juego.
Estuve muy complacido con las sugerencias que compartieron y el grado de
compromiso que mostraron. Gracias al
esfuerzo de los estudiantes, la actividad funcionó sin ningún problema a pesar
del espacio limitado.
Durante
la última hora del día, estuve asistiendo al maestro de cuarto año con las
pruebas de halterofilia. Para mi
sorpresa, muchos de los estudiantes se mostraron seguros durante su ejecución y
en ocasiones le añadieron peso a la barra. Todavía necesitan ayuda y los que le
pusieron peso a la barra no completaron la alzada, pero demostraron interés en
mejorar esta destreza.