marzo 29 de 2017

              Durante la primera hora de clase, los estudiantes de kínder se encontraban trabajando en las mismas destrezas de la clase anterior.  Estas destrezas son: la práctica del hula, la búsqueda del tesoro y el juego del gato y el ratón.  Mientras Iván ejecutando estas actividades, los alumnos se mostraban dispuestos y con buen ánimo. A diferencia de otras ocasiones, hoy fue uno de esos días que no se escuchó ninguna queja de parte de los niños.  Esto me estuvo raro, porque este grupo se caracteriza por quejarse muchas veces, en ocasiones, llegan al punto de interrumpir deteniendo un ejercicio por completo.  Una de las estrategias que se utilizó para controlar su actitud fue, el utilizar los bloques para la búsqueda del tesoro.  Al utilizar los bloques, abrió la posibilidad de modificar la actividad proveyéndole al estudiante un espacio para construir y usar su imaginación. 
                Al finalizar la clase de kínder, pasé a la cancha de superior con el grupo de noveno grado.  Para esta clase, preparé una modificación del juego del Kabaddi previamente estudiado.  Al inicio de la actividad,  los estudiantes se reunieron para discutir las reglas del juego, esto incluye las alteraciones al deporte que habían desarrollado como tarea para el día de hoy.  Debido a su naturaleza violenta, era de vital importancia establecer las reglas de seguridad y manejo del juego.  Estuve muy complacido con las sugerencias que compartieron y el grado de compromiso que mostraron.  Gracias al esfuerzo de los estudiantes, la actividad funcionó sin ningún problema a pesar del espacio limitado. 

                Durante la última hora del día, estuve asistiendo al maestro de cuarto año con las pruebas de halterofilia.  Para mi sorpresa, muchos de los estudiantes se mostraron seguros durante su ejecución y en ocasiones le añadieron peso a la barra. Todavía necesitan ayuda y los que le pusieron peso a la barra no completaron la alzada, pero demostraron interés en mejorar esta destreza.