Durante el día de hoy, me sentí más
preparado. La semana de vacaciones me
permitió recargarme de energías para dar el último impulso. Hoy comencé con la unidad de Voleibol. Debo admitir que, durante la preparación de
este curso, me sentí un poco reacio a dar esta clase. Nunca he sido fanático de este deporte, ni lo
práctico, por tal razón, tuve que buscar más información y ponerme al día con
las nuevas tendencias del deporte.
Además, la semana santa me ayudo a ponerme en contacto con mi lado
espiritual. Esto me ha dado la paz que
necesito para trabajar con los retos del día a día.
En
la clase, trabajé con el control de balón en la destreza del bompeo. Los estudiantes demostraron distintos niveles
de conocimiento en esta destreza.
Durante las actividades, la gran mayoría no dominaron y botaban mucho el
balón. Por esta razón se trabajó con el
control individual del balón, obligando al estudiante a familiarizarse con el
área de contacto. A continuación,
compartiré el video que utilicé de referencia para la clase.
Luego,
me dirigí a la cancha de elemental. Los
estudiantes se encontraban practicando el bateo. Para esto, el maestro colocó la pelota sobre
un cono creando un tipo de soporte.
Después, le daba la orden de colocarse en posición de bateo y con el
silbato los niños ejecutaban el bateo.
Al finalizar la clase, colocamos a los estudiantes en dos filas para
lanzarles la pelota y que ejecutaran un “swing” de contacto a la pelota.
Al
finalizar el día, me dedique a escribir esta reflexión, debido a que los
estudiantes de cuarto año no tenían clase de educación física en el día de
hoy. Debo añadir que gracias a Dios no
hubo ningún incidente de conducta en ninguna de mis clases. Ya estaba empezando a extrañar estos
días.