marzo 13 de 2017

              Durante el día de hoy, me sentí lleno de energía, como que podía manejar todo lo que se me imponga en mi camino.  La primera clase fue con los estudiantes de kínder.  El maestro y yo seguimos trabajando con los eventos del día de juegos, pero en esta ocasión añadimos el evento de la soga.  Para mi sorpresa, la soga presento un reto físico y cognitivo a los estudiantes.  Muchos de los estudiantes desarrollaron estrategias como: distribución de peso, identificación de los compañeros más fuertes e invitar colegas del otro equipo para fortalecer el suyo.  Aunque muchas de estas iniciativas demuestran un alto nivel de competencia, tuvimos que interceder y anivelar la actividad.  Resultando en un evento dominado por la fuerza de las niñas.  Muchos de los niños, preferían tirarse al suelo mientras se alaba la soga para ser arrastrados por el piso.   A pesar de estas situaciones, me percate que esto es una actividad: que gusta mucho a los niños, es fácil de hacer, no conlleva mucho tiempo y, sobre todo, ayuda a proveer una oportunidad para hablarles sobre el centro de gravedad y balance.  En general, disfrute mucho la clase y estoy deseoso de ver cómo va a salir en el Dia de juegos. 

                En la clase de noveno grado, repasé con ellos los músculos del “upper body” y añadí los ejercicios relacionados.  Muchos de los jóvenes de la clase tienen la tendencia de quitarse antes de comenzar algo.  Siempre y cuando algo aparenta tener un alto grado de dificultad, prefieren ni intentarlo.  En una de mis conversaciones con mi hermano (maestro de inglés) me menciona que, si tuvieras que comparar un joven de séptimo a noveno grado con un cambio de auto, sería el neutro, ni para adelante ni para atrás.  A veces es frustrante como maestro, el percibir esta actitud que muestran los estudiantes.  En ocasiones conociendo el material y como se hace, prefieren no avanzar o hacer preguntas para perder el tiempo evitando tener que trabajar.  En adición, me he percatado de dos palabras preferidas de esta generación, estas son: no puedo y estoy aburrido.  Como maestro de Educación Física, debo trabajar con la motivación constantemente, pero también proveerle retos a los estudiantes que promuevan su desarrollo.  Por tal razón, este repaso se trabajó en grupo.  Los alumnos tenían que motivarse unos a otros a realizar los ejercicios e identificar los músculos relacionados con dicha acción.  Otro factor que, vale la pena mencionar fue, la ausencia de la mayoría del grupo.  Mucho s de los estudiantes se encontraban de gira, causando que se perdieran el repaso.  Por esta razón, decidí extender la fecha del examen para la próxima semana.