Nuevamente nos reunimos en el anfiteatro
tres de la facultad de educación para discutir el calendario de actividades de
la práctica docente. El día se dividió
en dos actividades. La primera trato
sobre la redacción de objetivos instruccionales. La segunda, habló de técnicas de assessment. En general a pesar de los problemas técnicos
iniciales todo fluyo bien y en tiempo. A
continuación, mencionaré algunos de los acontecimientos más importantes.
En
el taller de redacción, se explica todas las consideraciones a tomar antes de
ponerse a redactar objetivos. Para la
profesora, los objetivos son lo que el estudiante aprende y que se espera que
aprenda. También, se menciona que el
proceso de aprendizaje ocurre de tres formas simultaneas, cognitivo, afectivo y
psicomotor. Por tal razón, se escribe un
objetivo para cada área de conocimiento.
Como dato curioso, quisiera añadir, se perdió mucho tiempo en
discusiones filosóficas acerca del estilo de redacción de objetivo. Comprendo que el objetivo es una pieza importante
de la planificación de una clase, pero, después que el maestro tenga claro cuál
es la misión del curso y la expectativa, el estilo de redacción no es la
prioridad.
Para
el segundo taller, el profesor trabajo con las inteligencias múltiples y
mencionó algunas de las actividades que se pueden realizar. Dentro de estas actividades se nombró: diario
reflexivo, trabajo en pares, pruebas diagnósticas, evaluaciones formativas y
sumativas, sondeo de conocimiento previo, lista focalizada, redacción escrita
inmediata, ensayo breve y organizador gráfico.
Además, se añadió la utilización de un cuestionario para aprender de los
estudiantes.
En
mi opinión, el reconocimiento de las distintas inteligencias facilita el
proceso de planificación de la enseñanza.
Todo el esfuerzo recae en la recopilación de data, con el propósito de
conocer al estudiantado. Mientras más se
reconozcan esas diferencias individuales entre el estudiantado, mejor será el
desempeño del alumno.