Comencé,
observando la clase de preescolar de míster Fernando. Durante el día de hoy, los estudiantes
estuvieron realizando pruebas. El curso
comienza con un calentamiento. Se divide
el grupo en niñas y niños. Primero, el
grupo de niñas corre alrededor de la cancha.
Luego, los varones realizan la misma actividad.
Hoy me toco presentar
unas actividades para el noveno grado.
Mientras presentaba mi actividad, mostré señas de incomodidad y se me
hizo difícil impartir la clase. En
primer lugar, el grupo no se mostraba en la mejor disposición para
trabajar. Habían algunos que tomaron la
decisión de estar de brazos cruzados.
Inclusive una de las estudiantes demostró desagrado para con la clase y
conmigo. Luego, cuando pasaron los
primeros 20 minutos, llego otro grupo y el área de trabajo quedo reducida a un
cuarto de mitad de cancha. Como
consecuencia, se tuvo que modificar la mitad de actividad. Realmente, desconocía que esto sucedía y no
me prepare para esto. Por tal razón, se
perdió el control de grupo. Otra
situación que ocurrió por problemas de planificación fue, demasiadas
estuaciones para el espacio. El grupo de
noveno es uno de los más grandes, con un total de 33 estudiantes. Si se divide el grupo en muchos subgrupos, al
momento de hacer las correcciones individuales, muchos estudiantes aprovechaban
para dejar de hacer los ejercicios. Para
una futura ocasión, en una situación similar, me tengo que acomodar en un área
que los pueda observar a todos y realizar correcciones generales.
Al finalizar la
clase, me reuní con la estudiante para discutir las actitudes mostradas durante
mi clase. Durante esta reunión le pedí
que expresara sus sentires y le explique que, aunque soy nuevo en la escuela
sus actitudes tendrán consecuencias.
Luego, le dije que es una líder y sus actitudes contagian a los demás estudiantes. Hice un compromiso con ella para que trabaje
de mi lado y me ayude a motivar a los demás.
Nos dimos la mano y termino la reunión.
El maestro Lozada estuvo presente durante la reunión.
Después, pasé a la
clase de duodécimo grado y nuevamente asistí a los estudiantes en el gimnasio y
las prácticas de las alzadas de halterofilia.
A diferencia del noveno grado, los estudiantes se mostraron con mejor
actitud. Se prosiguió con el mismo programa
de ayer. Los estudiantes continúan
practicando para el examen de levantamiento de pesas.