febrero 1 de 2017

Comencé, observando la clase de preescolar de míster Fernando.  Durante el día de hoy, los estudiantes estuvieron realizando pruebas.  El curso comienza con un calentamiento.  Se divide el grupo en niñas y niños.  Primero, el grupo de niñas corre alrededor de la cancha.  Luego, los varones realizan la misma actividad. 
Hoy me toco presentar unas actividades para el noveno grado.  Mientras presentaba mi actividad, mostré señas de incomodidad y se me hizo difícil impartir la clase.  En primer lugar, el grupo no se mostraba en la mejor disposición para trabajar.  Habían algunos que tomaron la decisión de estar de brazos cruzados.  Inclusive una de las estudiantes demostró desagrado para con la clase y conmigo.  Luego, cuando pasaron los primeros 20 minutos, llego otro grupo y el área de trabajo quedo reducida a un cuarto de mitad de cancha.  Como consecuencia, se tuvo que modificar la mitad de actividad.  Realmente, desconocía que esto sucedía y no me prepare para esto.  Por tal razón, se perdió el control de grupo.  Otra situación que ocurrió por problemas de planificación fue, demasiadas estuaciones para el espacio.  El grupo de noveno es uno de los más grandes, con un total de 33 estudiantes.  Si se divide el grupo en muchos subgrupos, al momento de hacer las correcciones individuales, muchos estudiantes aprovechaban para dejar de hacer los ejercicios.  Para una futura ocasión, en una situación similar, me tengo que acomodar en un área que los pueda observar a todos y realizar correcciones generales. 
Al finalizar la clase, me reuní con la estudiante para discutir las actitudes mostradas durante mi clase.  Durante esta reunión le pedí que expresara sus sentires y le explique que, aunque soy nuevo en la escuela sus actitudes tendrán consecuencias.  Luego, le dije que es una líder y sus actitudes contagian a los demás estudiantes.  Hice un compromiso con ella para que trabaje de mi lado y me ayude a motivar a los demás.  Nos dimos la mano y termino la reunión.  El maestro Lozada estuvo presente durante la reunión. 

Después, pasé a la clase de duodécimo grado y nuevamente asistí a los estudiantes en el gimnasio y las prácticas de las alzadas de halterofilia.  A diferencia del noveno grado, los estudiantes se mostraron con mejor actitud.  Se prosiguió con el mismo programa de ayer.  Los estudiantes continúan practicando para el examen de levantamiento de pesas.