A primera hora, trabajé con el grupo de kínder
asistiendo y participando de las actividades de la clase. Los niños se encuentran trabajando con los
relevos. Esta vez tuve la oportunidad de
tener mayor participación debido a que la asistente del maestro tuvo que salir
de emergencia. Estuve preparando a los
niños para las carreras, motivándolos y corriendo a su lado. Además, pude aplicar una de las técnicas que
aprendí de Míster Pérez. En una pasada
reflexión, mencioné que el maestro tenía un sistema para colocarlos en orden, imitando
una formación militar. Esta estrategia
la utilicé la con los niños para acodarlos en círculo. Al terminar la actividad, los niños hicieron
una fila detrás de mí y los lleve en fila al salón.
La
clase de kínder terminó unos minutos antes de tiempo. Ese momento lo utilicé para terminar de
preparar la clase de noveno. Uno de los
problemas que había tenido en el pasado fue la organización de esta clase. En esta ocasión, durante la tarde de ayer
prepare una lista que, dividía el grupo de 33 estudiantes en cinco
equipos. Estas formaciones se mantendrán
por el resto del semestre. De esta
manera, se pierde menos tiempo al inicio de la clase y me evito problemas para
dividir el grupo. Utilizando esta lista
organicé a los alumnos en tres estaciones de ejercicios. A continuación, mostraré el plan que use para
la clase.
En cuanto
a la disciplina, en esta ocasión fui más fuerte con ellos. Muchas cosas que les permití los primeros días
no pasaron desapercibidas esta vez. La
respuesta de los estudiantes a esta forma de trabajo fue positiva. Como grupo
lograron realizar todos los ejercicios que les impuse. A diferencia de las clases anteriores, los estudiantes
se portaron más dispuestos y con mejor actitud.
Parece mentira que tuve que recurrir al castigo para que hicieran el
trabajo. Este cambio se produjo, debido
a mi frustración con el grupo y la falta de interés que mostraron en el pasado. Recuerdo que, buscando una solución al
problema, hable con mi hermano (que también es maestro) y él me dijo: “tienes
que mostrarles quien es el jefe y no te la dejes montar de ninguno”. A si mismo fue que hice, traje una actitud
militante y de seguridad. Además,
incorporé lo que aprendí en la clase de cuarto año, debo realizar las
actividades con ellos para motivarlos a hacer el trabajo.
Aun haciendo esto siempre existe
alguno que se quiere pasar de listo y no quiere hacer nada. Algunas de las niñas utilizan la misma excusa
de que están pasando por esos días del mes y no pueden realizar los
ejercicios. A esta estudiante, le
solicite que me escribiera un párrafo explicando, porque no puede participar de
la clase. La joven respondió
positivamente e hizo el trabajo.
Al finalizar el curso, los estudiantes
jugaron “Speedball”. Gracias a la petición
de los alumnos, le sugerí a los maestros hacer un torneo intramural del juego. Vamos a ver si lo puedo lograr hacer. Para el cierre los reuní y les dejé una tarea
para puntos. En esta asignación, tienen
que identificar dos ejercicios que tuvieron problemas realizando y van a crear
una rutina para fortalecer las destrezas que le van a permitir mejorar su desempeño. En adición, tienen que presentar evidencia de
la realización de la rutina durante el fin de semana. Para mi es importante que los estudiantes
puedan crear sus propias rutinas de ejercicios.
El propósito de la tarea es, ayudarme a identificar el conocimiento que
tienen o carecen de las técnicas de entrenamiento. Para luego, desarrollar una
clase para reforzar o atender algunas de las deficiencias que muestren.
Al concluir el día, participé de la
clase de duodécimo grado del maestro Camilo.
En esta clase estaban trabajando con las pruebas de levantamiento de
pesa. Luego de finalizar con las pruebas
el maestro me dijo que hiciera lo que quisiera con ellos. Lo cual me encantó la idea, porque me permite
tener más práctica y me ayuda a mejorar mi capacidad de improvisación. Para esta ocasión, me acorde de unas
actividades que había preparado para el noveno grado. Estas actividades involucran el uso de bolas
medicinales para el ejercicio. Aproveche
la oportunidad para aplicar esta actividad con duodécimo grado. A los estudiantes les encanto. Todos se esforzaron y disfrutaron de la
actividad. Al final de la actividad, uno
de los estudiantes se ofreció a ayudarme con el equipo. Mientras me ayudaba me dijo: “míster, esas
rutinas son bien buenas y me gusta la clase así”. Este comentario me lleno de mucha satisfacción
y me motiva a seguir buscando más ejercicios para ese grupo.
El
día en la escuela termino en ‘high’, vamos a ver que me espera para el resto de
la tarde. Añado este comentario, debido
a que en la tarde tuve una entrevista de una escuela americana del estado de
Texas que se encontraba reclutando personal.
Esta experiencia me ayudó a reconocer mis virtudes y debilidades en el
campo laboral. Vale la pena mencionar
que, una de mis deficiencias en la búsqueda de empleo es mi área de pericia, Educación
Física. Justo al comenzar con la
entrevista me preguntan, cual es mi área de estudio, yo contesto Educación Física. Rápidamente el entrevistador mueve la cabeza
y me dice, “porque la Educación Física y no Matemáticas o Ciencias”. A esto
conteste, que la Educación Física es una de las áreas más importantes del desarrollo
del niño. Además, por su versatilidad,
provee el espacio para adaptarse e incluir otras materias en la instrucción. Por último, y no menos importante, porque me
gusta y he estado practicando el ejercicio desde que conozco la vida. Esta fue una experiencia bien útil e
importante en mi desarrollo profesional.
El resultado de ser positivo comenzaré en agosto, de lo contrario seguiré
buscando.