febrero 13 de 2017

               Durante la mañana de hoy, me sentí sumamente agotado.  Puede ser una combinación de sueño con hambre.  Han pasado varios días desde que despidieron a mi esposa del trabajo.  El ingreso que generaba era lo único que nos estaba soportando por más de un año.  Al ella perder su empleo, hemos tenido que racionar todo, en lo que nos aprueban las ayudas económicas.  Admito que estos últimos años me han enseñado humildad y a aceptar las cosas como son.  Llevo mucho tiempo sin poder conseguir trabajo.  Como yo, hay muchas personas y familias que están pasando por la misma situación.  Hay días que esta carga se hace más pesada que otros y podría afectar el desempeño.  Pero, me reusó a dejar que eso me detenga.  A sí que, recogí mi equipo lo más rápido que pude y salí de mi casa lo antes posible.  Si le seguía dando fuerza a ese pensamiento, me quedaba en la cama. 
                Hoy fue el día que más temprano llegue al Colegio.  Antes de pasar a la clase de kínder con míster Fernando, me dirigí a la biblioteca para imprimir el plan para la clase de noveno grado.  En el camino, me encuentro con un estudiante de cuarto grado.  El niño me detiene y me llama por mi nombre.  Míster Rivera, usted nos va a dar clases hoy, pregunto el estudiante.  Para mi sorpresa, este joven se acuerda de mi nombre y mostro mucho interés en saber.  Recuerdo que la semana pasada sustituí a su maestro.  Le respondo, que no estoy seguro de que me asigne el grupo nuevamente.  El alumno se puso triste y me dijo que se divirtió mucho en la otra clase.  Le di las gracias por los que dijo.  Las palabras de este niño, me cargaron el resto del día.   
                En la clase de míster Fernando, se trabajó con los relevos.  Los niños aprendiendo a correr en línea y a pasar el batón.  Todavía, varios de los estudiantes demuestran problemas ejecutando estos simples comandos.  Tuve una conversación con el maestro sobre la ejecución de los niños.  El me indica que, los estudiantes presentan problemas por la falta de atención y disciplina.  En los grados primarios, no se debe tener miedo a repetir la enseñanza, varias veces en la semana.  La repetición, es la clave para su aprendizaje. 

                Luego, pasé con el noveno grado.  En esta ocasión, intenté aplicar otra estrategia de organización de grupo.  Como había mencionado, este grupo se compone de 33 estudiantes, que debo acomodar en un cuarto de cancha.  Esta situación, se ha presentado como un gran reto al momento de planificar.  Esta vez, dividí el grupo en cinco equipos.  A continuación, mostraré el roster que utilizó para organizar al grupo.  


               Después que los dividí, les di las instrucciones del día, siguiendo las actividades que diseñe para el plan.  Para resumir, los estudiantes en su mayoría respondieron de forma positiva al ejercicio.  A medida que pasaba el tiempo, algunos optaron por chistear con los driles y no coger la instrucción en serio.  Esta actitud se la atribuyo a la dificultad que presentan algunos de los ejercicios.  La gran mayoría, carece de la fortaleza muscular para completar el programa.  Como crítica constructiva, Míster Lozada me dijo: que debo ser más firme y reprender a los que no están atendiendo.  Debido a mi falta de experiencia manejando grupos tan grandes, desconozco como moverme efectivamente para atender estas situaciones cuando suceden.  Además, me recordó que cuento la mitad de la cancha los primeros 20 minutos.  Debo diseñar actividades que sirvan de transición, entre el calentamiento y el desarrollo de la clase.  Para él, no se le hizo claro esta transición como en otras ocasiones.  Ahora mostraré las actividades que realicé el día de hoy.  



    Al finalizar la clase, les pedí las asignaciones de la semana pasada.  Para mi asombro, el 70 por ciento de los estudiantes realizó la tarea.  Luego, de revisar algunas de las asignaciones, para su beneficio, les devolví el trabajo y les expliqué nuevamente en que consiste.  En un intento de facilitar la comunicación con mis estudiantes, les di mi email para que me puedan enviar el trabajo. 
                Más tarde, me dirigí al área de duodécimo grado.  El maestro empezó una nueva unidad.  En esta unidad los estudiantes van a aprender y diseñar rutinas de entrenamiento para mejorar la fuerza en sus brazos.  A continuación, mostraré algunas imágenes que muestran la tabla con los ejercicios y el área del gimnasio.